La leche de almendras casera es una alternativa vegetal saludable, nutritiva y deliciosa, ideal para quienes buscan una opción sin lactosa y 100 % natural. Rica en fibra, vitaminas y grasas saludables, esta bebida es perfecta para desayunos, batidos o recetas de repostería.
Ingredientes:
1 taza de almendras crudas (pueden ser con o sin piel, según preferencia)
3 o 4 tazas de agua filtrada
Endulzante natural al gusto (miel, dátiles o stevia)
Esencia de vainilla o canela (opcional, para aromatizar)
Preparación paso a paso:
- Remojo de las almendras: coloca las almendras en un recipiente y cúbrelas con agua. Déjalas en remojo durante 8 a 10 horas (o toda la noche).
- Enjuague: a la mañana siguiente, retira el agua del remojo y enjuaga las almendras con agua limpia.
- Triturado: añade las almendras en la licuadora junto con 3 o 4 tazas de agua limpia. Tritura hasta obtener una mezcla homogénea y cremosa.
- Colado: cuela la mezcla utilizando un colador muy fino, una gasa o una bolsa para leches vegetales, presionando bien para extraer todo el líquido.
- Aromatiza: si lo deseas, añade una pizca de canela o unas gotas de vainilla para potenciar el sabor.
- Conservación: guarda la leche de almendras en un recipiente hermético en el frigorífico. Su duración máxima es de 3 días.
Consejo extra: no tires la pulpa sobrante, puedes aprovecharla para hacer galletas, bizcochos o añadirla a batidos y yogures.

